Entrevista al Director

Entrevista a Florentino Rodríguez
Director del Colegio Público “Clara Campoamor”
Riaño (Langreo)
Ø      ¿Le resulta difícil responder a las demandas del alumnado, de los padres, de sus compañeros maestros y de la administración educativa a la vez?
En mi caso, en Educación Infantil y Primaria, y en un centro de línea única, con una media de 10-15 alumnos/as por aula, no me resulta difícil. La convivencia en este tipo de centros suele ser muy buena, y en mi caso lo es, al ser una comunidad educativa de pocos miembros. Los problemas son mínimos y puntuales. Además existe un buen clima de trabajo entre los profesores y el centro está bien considerado por la administración como lo demuestra el informe emitido por el servicio de inspección relacionado con la “supervisión de los procesos educativos”. Es un colegio bien equipado, con aula de informática, pizarras digitales, bilingüe, que participa en varios proyectos institucionales y de apoyo a la acción educativa, con una ratio de alumnos por aula ideal, y con un programa de atención a la diversidad, apoyado por el “programa institucional para la mejora del éxito escolar”, por lo que las demandas de alumnos y padres se reducen a la realización de actividades extraescolares y complementarias. Las principales demandas del claustro están relacionadas con la formación y los equipamientos y recursos. Se hacen seminarios y grupos de trabajo para satisfacer la formación y gracias a las dotaciones económicas de los proyectos, hasta la fecha se han podido satisfacer todas las peticiones relacionadas con los recursos, incluida una conexión a Internet de 30 Mb que consideran vital para el funcionamiento de todas las pizarras digitales y los equipos informáticos, incluidos los miniportátiles del programa Escuela 2.0. Las demandas administrativas son las más tediosas, auque la informatización de muchas de ellas ha facilitado su labor.
Ø      Usted acumula una larga experiencia en la gestión de centros educativos, ¿qué cambios se han dado en la última década que afecten a la labor del Director desde su punto de vista?
En los últimos años la dirección de los centros tiene más poder y autoridad, al pasar los anteriores órganos colegiados de gobierno –Claustro y Consejo Escolar- a ser considerados como órganos de participación en la gestión del centro. Se amplían, por tanto, las funciones del equipo directivo, que pasa a ser como el representante de la Administración en el centro. Pero a la vez, el perfil actual de un director es bastante complejo ya que se espera mucho de él, tanto como que sea capaz de:
     Animar e integrar a la comunidad educativa en torno a un proyecto común.
     Desarrollar un liderazgo pedagógico y organizativo, compartido con el resto de la comunidad educativa.
     Compartir el poder y las responsabilidades del cargo, con su equipo directivo.
     Desarrollar una gestión autónoma, participativa y colaborativa de los recursos.
     Intervenir de forma efectiva sobre los proyectos y programas del centro, tanto institucionales como de apoyo a la acción educativa.
     Planificar y coordinar la actuación de los órganos de gobierno y de coordinación docente.
     Fomentar y facilitar las buenas relaciones entre el profesorado para que se constituyan en auténticos equipos colaborativos de trabajo.
     Realizar el seguimiento y la evaluación de todo lo relacionado con el funcionamiento del centro.
     Lograr la integración de la comunidad educativa, abriendo el centro a su cultura y fomentando la participación de los padres en la vida escolar.
     Intervenir en la resolución de los conflictos.
     Fomentar la innovación pedagógica y la formación del profesorado.
     Manejar de forma eficaz las nuevas tecnologías (word, excel, internet...) y los programas de gestión del centro: SAUCE, GECE...
Ø      ¿Considera que estos cambios explican en parte que muchos docentes se muestren reticentes a la hora de asumir labores directivas?
Seguro que sí. Una función tan compleja y cargada de tantas responsabilidades, resulta agobiante y genera mucho estrés. Además, es una función que, al menos en Primaria, no está lo suficientemente compensada económicamente y con horas de dedicación al cargo. No obstante, también hay un número importante de directores que se sienten compensados con el prestigio que creen les aporta el cargo, otros, porque lo usan de trampolín en su carrera profesional, y últimamente, hay otro grupo, que accede a él para mejorar el destino, cambiando de centro para ejercer la dirección. Estas dos últimas situaciones están dando lugar a la llegada a los centros de directores inexpertos, con prácticas directivas que chocan con la forma de funcionar tradicional del colegio, originando algunos conflictos y generando malestar y mal ambiente, que repercute en el buen funcionamiento del centro.
Ø      ¿Qué opinión tiene respecto a la profesionalización de la función de director?
Como ya he dicho, la organización y gestión de un centro cada vez es más compleja por lo que parece necesaria una progresiva “profesionalización” de las personas que ocupan los puestos de dirección para una óptima gestión de los mismos .Las tareas de dirección son distintas de las docentes y por tanto, su desempeño requiere una capacitación adecuada. Parece claro que un director profesionalizado gozaría de la necesaria independencia, autoridad y supongo, que del prestigio de un profesional. Sería el líder pedagógico, decidiría sobre los recursos humanos y materiales y además, tendría autoridad sobre los demás maestros. En definitiva, tendría capacidad para impulsar, planificar, supervisar y evaluar todo lo concerniente al centro docente que dirige.
A mí particularmente, no me gusta el director que se cree y se siente por encima de sus compañeros de trabajo y la profesionalización primaría esta situación. El director debe sentirse un compañero más y un miembro más de un equipo que forman todos los profesionales del centro. Por esta razón, una dirección con mando único, personalista y profesionalizado necesitaría algunos mecanismos correctores, para evitar posibles abusos y desviaciones del director y que lo canalizaran hacia una dirección compartida: equipo directivo, consejo escolar y claustro.
Entendería mejor la profesionalización del cargo, no como la creación de un cuerpo específico y vitalicio, sino como un desarrollo de las competencias necesarias para el ejercicio de la función directiva, ya que, como he dicho, éstas son diferentes de las docentes. Ese desarrollo de la competencia para el cargo requiere formación y experiencia, pero no sólo, ya que ni la una ni la otra garantizan por sí solas un buen ejercicio; requiere fundamentalmente un nuevo concepto de director profesional, como de docente, que consiga unir formación y mejora.
Ø      ¿Le facilita su labor de Director la administración educativa?
Desde hace ya más de una década, la administración ha puesto a disposición de los centros dos aplicaciones, via web, GECE, para la gestión económica, y SAUCE que es la aplicación para la gestión académica y administrativa. También disponemos del programa Abies para la gestión de la biblioteca y actualmente están a punto de sacar otra aplicación informática, el Cuaderno de tutoría on line. Se trata de un cuaderno digital en el que sobre los datos de Sauce es posible organizar toda la información que habitualmente tenemos en nuestro cuaderno de profesor, y todo el trabajo de seguimiento de Tutoría. La verdad es que estos programas han facilitado bastante la labor de un centro, aunque para ello, también es justo reconocerlo, hubo que dedicar muchas horas de trabajo para familiarizarse con su manejo. Hay que tener en cuenta que algunas tareas, como los horarios, se hacen una vez al año y es fácil olvidar su manejo. Lo ideal sería un administrativo, que algunos centros tienen, pero otros, no. Otro inconveniente en algunos centros, como es mi caso, es la falta de un conserje, con lo que mucho tiempo de la dirección se pierde recepcionando y atendiendo a padres, visitadores comerciales, empleados municipales que se encargan del mantenimiento de los centro, etc.
Ø      El procedimiento para la elección de los Directores ha cambiado desde la elección en el seno del Consejo Escolar introducida por la LODE y la LOPEG, al sistema actual. ¿Cual prefiere?
Resulta difícil la comparación, ya que la función directiva y su procedimiento de elección siempre ha estado marcada por el contexto político y social de la época y por el papel que la escuela y el maestro representaban.
La Ley General de Educación de 1970, termina de forma drástica con el perfil de director anterior, de estilo autoritario, representante de la dictadura. La dirección, pasa a ser temporal y electa, al ser suprimido el cuerpo de directores e introducirse la participación del claustro en la elección del director (mediante la propuesta de una terna a la Administración). Estas novedades suponen una evolución de la dirección que lo convierte en representante no sólo de los intereses de la Administración sino también del claustro que lo ha elegido
La LODE introduce un modelo democrático mediante la creación de los órganos colegiados de gobierno con representación de todos los sectores de la comunidad educativa. Podía ser elegido director cualquier profesor con tres años de docencia y, al menos, uno de antigüedad en el centro. Lo elegía el Consejo Escolar y lo nombraba la administración. El riesgo estaba en que podía ser director cualquier profesional de la enseñanza, sin perfil previo, con cualidades y conocimientos para desempeñar el cargo o, con sólo una de las dos cosas, o con ninguna. Las funciones del director eran cada vez más complejas y conflictivas, por lo que empieza a ser necesaria una formación.
La LOGSE supuso un cambio importante en el modelo educativo, al introducir un modelo de desarrollo curricular y aprendizaje significativo que implica un nuevo rol del profesor: trabajo colaborativo en equipo, con necesidades de formación e innovación. Ello implica una mayor complejidad en el ejercicio de la dirección y por consiguiente, una necesidad de “profesionalización”, es decir, de formación y experiencia.
La LOPEG, intenta corregir esta situación mediante la introducción de mayores requisitos para ser director, además de cinco años de docencia, y uno de antigüedad en el centro, había que estar acreditado para la función directiva, superando un programa de formación para el cargo, o haber desempeñado con anterioridad un cargo directivo de forma positiva. Sigue siendo elegido por el Consejo escolar y nombrado por la administración. Se pretende conseguir un liderazgo basado en la experiencia y no necesariamente en la antigüedad.
La función es cada vez más compleja y exigente y esta complejidad apunta hacia la profesionalización de los cargos, desde una formación inicial y continuada, y hacia la prolongación de los mandatos. Por otra parte, la recientemente aprobada Ley de Calidad de la Educación introduce notables modificaciones en el panorama anteriormente descrito. Los cargos unipersonales de dirección aumentan su poder y autoridad definida y la elección del director por el consejo escolar es sustituida por la selección en base a un concurso de méritos, realizada por una comisión integrada por miembros de la Administración y del centro. Los candidatos seleccionados deberán superar una formación inicial previa a su nombramiento definitivo, y posteriormente participarán de forma periódica en procesos de formación continua. Los otros miembros del equipo directivos seguirán siendo elegidos por el director, previa comunicación al claustro y al consejo escolar. Parecen previsibles mayores liberaciones horarias y otros incentivos económicos, aún por determinar.
Evidentemente, el sistema actual parece mejor. Aunque no lo elige el Consejo Escolar tiene una participación importante en su elección.
Ø      ¿Qué aspecto le parece más importante de la labor de un director?
La organizativa y la práctica colaborativa, con reparto de responsabilidades. El profesorado de un centro tiene que tener la convicción de que es un centro bien organizado y que funciona bien, en el que, además, el director comparte responsabilidades con los miembros del equipo directivo y con los responsables de otros órganos de coordinación docente y proyectos educativos. La organización y gestión de los recursos, el trabajo en equipo –que el centro no sea una suma de aulas unitarias-, basado en una buena relación entre los profesionales del centro, en su responsabilidad y en el grado de implicación en el proyecto educativo del centro, es lo más importante a conseguir por un director.